Santiago Montobbio

 

 

(España)

 

 

 

HOSPITAL DE INOCENTES

 

El papel en blanco jamás es sólo el papel en blanco:

hablar de eso es hablar fácil, mas no el decir -y es cierto-

que la página en la soledad más profunda consumida

es la vida sin versos o llena de los poemas que nadie,

de los que eres tú, ha de poder escribir nunca.

Porque puede quedarme un amor, una sombra y un olvido,

y más que eso ha de quedarme un modo

de hacerme daño, hasta el fin y en la noche

un modo de afilar la puntería

para arruinarme y perseguirme

a través de la agotadora y muy extraña cacería

en que soy arma, a la vez presa.

 

 

 

ROTO DE ALMA Y DE OLVIDO

 

hurgo en unos pocos motivos.

Me palpo, me alcanzo, me persigo.

El verso es rostro y es dibujo

en el que una música camina

acompasada con el corazón más hondo

de ese alma y ese olvido. Me gustaría

ser un alba, una siempre fresca mañana,

pero la noche me reclama y soy en ella

augurio y amenaza. Camino

temblando entre misterios. Perdona

si lo digo muchas veces, pero sólo puedo

cantar lo que es más cierto.

 

 

 

EL POEMA ES EROSIÓN Y PÉRDIDA.

 

El poema es testimonio. El poema es testamento.

El poema es de todos y es de nadie. El poema es siempre tuyo.

El poema es corazón lleno de heridas muy abiertas.

El poema es el retrato oscuro del olvido.

El poema es lodo. El poema es todo. El poema

es un niño y un respiro. El poema tiembla

como araña que la soledad desteje. El poema es alba

y es río (ya lo he dicho) y es latido. El sol del poema

también sabe del frío. El poema está

siempre despierto, siempre herido. En el poema está

el corazón secreto del estío. El poema

te vive y te persigue. El poema te escribe.

El poema es un destino. El poema es un paisaje

que nunca es el mismo. El poema es luz

jamás oída. El poema restalla nuevo sobre el día.

El poema es susurro, es temblor, aliento estremecido.

El poema es tigre y es paloma. El poema

es triste, es libre. El poema es misterioso

y no se pierde ni se agota su sentido.

El poema es sombra. El poema es haz

y suma de los posibles caminos. El poema

es revelación y abismo, destello único.

El poema también es montaña y agua y alba

siempre aludida. El poema, daga y última muralla.

El poema está escondido. En las palabras lo descubro.

En el poema siempre soy yo mismo. En el poema

ardo, alumbro. Navego noche adentro. Naufrago,

me consumo. En el poema vivo. Hacia ti

en el poema me construyo.

 

 

 

 

 

 

 

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Santiago Montobbio (Barcelona, 1966) es licenciado en Derecho y en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona y profesor de la UNED. Publicó por primera vez como poeta en la Revista de Occidente en 1988, y su primer libro, Hospital de Inocentes (1989), mereció el reconocimiento espontáneo de ilustres autores (Onetti, Vilariño, Sabato, Delibes, Cela, Martín Gaite, Valente, entre otros), quienes destacaron la belleza, la fuerza y la hondura de esta poesía. Ha publicado 17 libros. Su poesía se ha traducido a un buen número de idiomas (inglés, francés, alemán, italiano, danés, portugués, rumano, albanés y neerlandés), y se han publicado libros con una selección de su obra poética en Francia (Le théologien dissident y La poésie est un fond d’eau marine), en Brasil (Onde treme o nome/Donde tirita el nombre y A arte poética de Santiago Montobbio (Analise e Traduçao) y en los Países Bajos (Vanuit mijn donkere raam/Desde mi ventana oscura). En 2009, después de veinte años de silencio, volvió a escribir poesía con gran intensidad, exactamente un conjunto de 942 poemas que se han publicado en la histórica colección de poesía El Bardo en una tetralogía –La poesía es un fondo de agua marina, Los soles por las noches esparcidos, Hasta el final camina el canto y Sobre el cielo imposible-, a la que se sumaron La lucidez del alba desvelada y La antigua luz de la poesía. Ha sido durante años el vicepresidente de España de la Association pour le Rayonnement des Langues Européennes (ARLE), de Neuilly-sur-Seine, cuyo Comité de Honor presidía Simone Veil, y corresponsal en Barcelona de su revista Europe Plurilingue, que publicaban las Éditions Université Paris VIII. Prix Chasseur de Poésie 2012, que le concedió la editorial francesa Le Chasseur abstrait éditeur, que le dedica un Espace d’auteur en su revista, Revue d’art et littérature, musique. El cantautor nicaragüense Ofilio Picón ha musicado 12 de sus poemas en el CD La libertad y el mar son una música, ilustrado con cuadros del pintor catalán Luís Ribas.

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