Francisco Fortuny

 

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(España)

 

 

 

FÁBULA DE UNA DROGA DE FÁBULA

 

 

Como si fuera el mismo Hermes que conduce las almas de los muertos entre las brumas hasta la margen del río donde Caronte esperaba con su barca, el oficiante me conduce por pasadizos lóbregos, sumidos en penumbras por la acción de lámparas estratégicamente colocadas para crear una especial atmósfera de misterio y austeridad, hasta el umbral de la secreta sala donde el altar sagrado de la Diosa velada reposa entre sahumerios mareantes.

Después de penetrar al Útero de Piedra ha bendecido el Cáliz donde hervía el humor que mana de la Ubre de la testigo Eterna de todo lo parido, la olvidada Mnemosine, la Hija Primordial de la Tierra y el Cielo, la Memoria Absoluta, la Madre na las Musas engendradas por el Dios del Relámpago y el Trueno, Dador de Luz y Voz –que son los ingredientes sublimes de los Cantos.

Y la droga del manantial profundamente hendido en la montaña, al fin vertida en el ansiado cuenco ha pasado a mis manos tentadas por la antigua seducción, y he bebido, temblando.

He bebido la Droga del Recuerdo Total, he bebido la Droga de la Memoria Eterna, privilegio exclusivo de quien ha superado las pruebas del Sendero Difícil, de quien ha concluido el Viaje Temerario, sembrado de peligro y sufrimiento, hasta su fin extático –ah, ventura.

He bebido la Droga del Recuerdo, y ahora no recuerdo ni quien soy.

He bebido la Droga de la Visión, pero me he vuelto ciego.

He bebido la Droga de la Sabiduría y del Conocimiento, y ahora sólo sé que me he precipitado en la Ignorancia.

He perdido el Sentido.

Ánimo, recuerda las palabras del Maestro: sólo los dioses tienen el don de la Visión Completa, sólo los Dioses pueden asumir a la vez el conjunto total de las cosas que se excluyen: la libertad de los mortales que aún no hayan aprehendido su dimensión divina será más limitada: deberás elegir.

Entre la fronda nebulosa que me rodea como un furioso torbellino de sombras, distingo como al final de un túnel giratorio una remota ráfaga fugaz: empiezo a interpretar el sentido del Abismo.

Ya siento sus presencias, columbro en la distancia a los que alguna vez han comulgado, o a los que alguna vez comulgarán conmigo. Han oficiado un rito similar y ahora flotan en el mar tenebroso intentando orientarse, haciendo esfuerzos ímprobos para tomar alguna decisión que seleccione la singularidad por la que deben comenzar el reconocimiento de la Eterna Magnitud.

Y nuestras voluntades se han haciendo unánimes y vamos generando así la energía necesaria para iniciar la Gran Navegación a través del Cuento-de-nunca-acabar de la Creación, que fluye.

Veo cómo hemos bebido la Droga del Ensueño allá en el templo de Dumuzi, en el Sumer,

Cómo bebíamos la orina del Chamán, heroico deglutor de la Seta Que Transporta, en los Bosques Sagrados del País de los largos Inviernos,

Y cómo, en Eleusis, bebimos el Agua de Deméter, mixturada con el grano infectado por la Revelación, el que retira los velos que impiden la visión de los Campos Elíseos, donde la reina la Paz.

Yo he bebido el Haoma con Magos del Irán, el soma en India; he sido poseído en Tracia por la Locura de Dionisos, he comido haschisch con Ibn al-Sabbah.

He danzado en torno a las hogueras, he ungido mi cuerpo con el Ungüento que permite el Vuelo,

Yo he sido todos estos, que han catado la Pócima, el Néctar, la Ambrosia, el Zumo de la Fruta.

¿Quién seré?

Yo quiero ver el inefable rostro de la Diosa, la Suma ilimitada de todos los instantes.

Quiero, Señora, la Luz de Tu Verdad.

 

De pronto veo una habitación de paredes desnudas en medio de la cual se hiergue una cama sin dosel ni ornamentos, en donde duerme arrebujado en mantas de extraña calidad un personaje que, enigmáticamente, me transmite, a pesar de su rara indumentaria, una suerte intima de familiaridad.

Comienzo a descender acercándome a él y conforme lo hago se va intensificado la sensación: a este yo lo conozco.

Observo sus facciones y mi sorpresa ni siquiera es grave: me lo esperaba.

El durmiente soy yo.

Me acerco más y miro en su interior.

Sí, soy yo, y estoy soñando conmigo mismo: me acerco a mí, me miro por dentro, me reconozco.

Entro.

 

Me despierto notando en el paladar un gusto de poción, y sobresaltado por la impresionante diafanidad del sueño, comprendo en seguida que, dado su especial carácter, no puedo permitirme el lujo de olvidarlo.

Busco casi a ciegas cualquier papel que me sirva de base para apuntalar mi recuerdo, y lo escribo frenéticamente, de un tirón.

Lo titulo «Fábula de una droga de fábula».

Ya está. Ahora la memoria no volverá a jugarme una mala pasada con mis sueños.

Una vez terminado el proceso de escritura observo que el papel utilizado ha sido la página impresa de un periódico. Debajo de mi apresurada caligrafía yace un artículo cuyo título reza: «EL GOBIERNO SE PLANTEA LA POSIBILIDAD DE PENALIZAR, ADEMÁS DEL TRÁFICO, EL CONSUMO DE DROGAS».

Y entonces comprendo por qué los Dioses nos han abandonado.

 

 

 

 

 

 

 

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Francisco Fortuny (Málaga, 1958) es Doctor en Filología y ha sido profesor de Lengua Castellana y Literatura en 14 Institutos de Enseñanza Secundaria sitios a lo largo y ancho de toda Andalucía, y lo es actualmente en el I.E.S Ben Al Jatib en la Cala del Moral, Rincón de la Victoria, muy cerca de la ciudad de Málaga; también da clases de Poética y Estilística en la Universidad de Málaga. Ha publicado, entre otros, los poemarios De la locura metódica (Puerta del Mar, Málaga 1985), Cielo rasante (Pre-Textos,  Valencia, 1992),  Fata Morgana (Pre-Textos, Valencia, 1997, y Fuera de Sí (Genesian, Sevilla, 2003), el libro de narraciones poéticas Prosas sacras (Miguel Gómez Editor, Málaga, 1991), las piezas dramáticas Fábula de Fanes y Plutón (Diputación de Málaga, 1997), por la cual recibió el premio Enrique Llovet de Teatro en 1991,  El sueño de Cipión o Coloquio de perros (Monosabio, Ayto. de Málaga, 2004), estrenada en el teatro Cervantes de Málaga en 1997) y El evangelio de Lucifer (Nueva Dramaturgia, Málaga, 2007), Prometheus, estrenada en el Teatro Romano de Málaga, y la novela Ventura Egea (Arguval, Málaga, 2004). Y además multitud de ensayos breves sobre literatura, antropología, filosofía y ciencia, en prensa y revistas especializadas.

Su Poesía reunida ha sido publicada por el Centro Cultural de la Generación del 27 de Málaga bajo el título Gaya Ciencia y otros poemas anteriores (2015).

 

 

 

 

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