Enrique Nogueras

 

 

(España)

 

 

 

CUERNO DE ORO

 

 

¿Cómo no recordarte en Estambul,

aquí, donde nunca has estado pero el aire

reverbera en las cúpulas como si las miraras?;

miríadas de reflejos, un milagro del tiempo,

escriben con obstinación tu nombre en tempos y callejas

negándose a admitir la muerte de mi sueño.

 

 

 

I

 

Lengua estrecha de mar de aguas difíciles,

aquí las olas tienen un rumor casi mudo:

casi no las escucho bajo el torpe estruendo

que sube de los coches que recorren la calle;

son como el ronroneo de un electrodoméstico

que apenas se percibe tras la voz o la música.

Y aquí también, tan lejos, casi sin darme cuenta,

aquí también te siento, casi como en sordina,

roerme el corazón con saña no querida

y desprecio consciente,

infatigable.

 

 

 

II

 

Despierta el mediodía la belleza del cosmos;

bajo esta placidez que apenas el sol quiebra,

la vida es un instante perfecto y detenido:

en vano invocaría el amor y sus tribulaciones;

en vano invocaría  tu nombre, recordaría tus ojos o tus labios.

Nada puede turbar esta calma sagrada,

este silencio exacto y contenido

nacido de las olas y del viento,

el ruido de los coches y las voces amigas

que hablan francés en la sala contigua…

Nada podría turbarlo, ni siquiera tu misma

si de pronto llamaras para decir “te quiero”.

 

 

 

III

 

Es de noche: las luces imprecisas

clavan cuernos de oro en mi garganta

y sacuden mis ojos indecisos.

Ahora podría repasar fácilmente mi vida,

recordar cuánto amor he malgastado,

cuanto esfuerzo he perdido y cuanta rabia

contenida duele aún entre mis manos.

Podría también pensar en la alegría

que da el conocimiento, recordar

algunas horas pálidas, la gloria

sonora de algún beso, una mejilla

sonrosada, caricias, unos dedos

rosados cual la aurora hurgando en mi cabello

o simplemente el paso decidido

de una muchacha en flor y avejentada.

Podría pero  no quiero, me limito

a contemplar las luces, a reposar las manos

sobre el mármol, dejar la mente en blanco

tanto como es posible y aquí, a solas,

apurar una taza de melisa,

mientras las olas baten muy despacio y susurran

que aquí termina Europa pero también empieza

cómo nada termina ni empieza si estás vivo

 

 

 

IV [CISTERNA]

 

Cuando la noche el día se confunden en la mirada vacía de unos peces deformes de ojos sucios y el eco la voces se adensa susurrante y cuando en la penumbra, qué memoria de antorchas, las huellas de las almas fugaces trazan interrogantes como bengalas silenciosas y ciegas, el misterio acaricia el rostro de una medusa que mira al fondo del corazón y lo petrifica, y una frialdad de ausencias acaricia el rostro de otra medusa que mira por encima del corazón o el tiempo; en este lugar donde la nieve no existe y la banalidad de los turistas se hace imposible, donde la nieve no puede imaginarse a pesar del hielo posible del invierno, al fin  arrojo tu imagen; en estas aguas cenagosas arrojo tu imagen, el sueño de tu imagen, el sueño de mis sueños, tu memoria se me abre, y te hundes sin saberlo leda y entre susurros, flotas, libre por fin de los enigmas que quedan en el fondo. Sobre las aguas nado entonces, sobre las aguas vuelo, floto en el aire perdido de un oriente al oriente del oriente, sin conciencia, seguro…, como un lápida se han cerrado las aguas sobre mí alma sin raíces, esa parte de mi alma aterida y adherida a tu imagen. Y te quedas flotando, sola y libre de sueños, como un fantasma antiguo, provocador e ingenuo mientras yo surjo, distinto, herido y nuevo, como con otros ojos: no volveré a  mirarte cómo antes. No es un baño lustral, salgo más sucio. También salgo más libre, yo, que habría odiado ser libre para no perderte. La luz no me sorprenderá mejor ni más cansado. Amo esta oscuridad donde te dejo obediente al destino, mas me sorprende el día. Y la caricia o arañazo del día es un arma de doble filo, un escudo de sangre, un espejo de olvido y de misericordia. ¿Una promesa? Quizás una promesa: lucidez y esperanza.

 

 

 

V[GRAN BAZAR]

 

Aquí he llegado como el conoce ni la noche ni el día.

Para matar aquí el deseo de tu nombre;

para acallar aquí la canción que es tu nombre;

para asolar aquí el jardín que es tu nombre.

De aquí me voy sin días y sin noches.

 

 

 

[ENVÍO]

 

Solo la noche acoja viniendo de mi mismo

estas palabras: de nada ha de servirme

un nombre propio. No tiene respuesta

esta pregunta urgente, a qué buscarla.

Clara te sea la noche.

 

 

 

Escrito en Estambul, Granada y Suceava, y entre septiembre y noviembre de 2014, ofrezco este poema a Omur, Gorkem y Mme Benoit en recuerdo de cinco días inolvidables durante los cuales, o quizás gracias a los cuales, comencé a recuperarme, para decirlo de alguna manera, de una grave afección emocional, un tanto aberrante, aunque, como casi todas las vicisitudes de ese tipo, también valiosa y esclarecedora.

 

 

 

 

 

 

 

 

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BIO

 

Enrique Nogueras es licenciado en Filología Clásica y Filología Románica por la Universidad de Granada, en la que se doctoró en la segunda especialidad con una tesis sobre la Tradición Clásica en la poesía de Fernado Pessoa, Carles Riba y Luis Cernuda.

 

Es profesor Titular de Filología Románica de la UGR. Autor de numerosas publicaciones de carácter académico, ha traducido, del portugués, entre otros, a Fernando Pessoa y António Vieira o Luisa Costa Gomes; del rumano, una antología del poeta Vasile Tudor (en colaboración con Dorel Finaru), la obra de teatro Crisisde Mihail Ignat, la novela Lizoanca de Doina Rusti (en colaboración con Oana ursache), una selección de textos de Ion Luca Caragiale (en Colaboración con Elena Borrás) y las Narraciones de  Mihail Eminescu. Algunos poemas suyos han aparecido en revistas o volúmenes colectivos. 

 

En julio del año 2013 se presentó en el Festival Internacional de Poesía de Bistriţa su libroHoras de Mogosais/Ore la Mogosoaia.

 

En 2005 había aparecido el cuaderno Los pliegues de la rosa. En 2017, y en las próximas semanas, verá la luz el extenso poema De la resurrección. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Suceava  y profesor colaborador de la Universidad De Iasi. Es editor adjunto de la revista El genio maligno (www.elgeniomaligno.eu) vicepresidente de la Empírica.

 

Espacio de creación (http://laempirica.blogspot.com.es/)

 

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